Casa popular del siglo XVII convertida en hotel, que respeta su estructura original en su rehabilitación. Siendo ya en el siglo XVIII una posada de viajeros, posee en la actualidad 15 habitaciones diferentes. Todas ellas exteriores y dotadas de secador, conexión a Internet gratuito, etc. Por todo ello, el establecimiento ha conseguido varios premios a la innovación turística y al emprendedor en el sector turístico, este último a nivel nacional.
Conserva un museo etnográfico en su interior donde se pueden observar enseres, mobiliario e indumentaria de la época y que permite conocer la vida de un pueblo interior desde finales del siglo XIX a nuestros días, además de una colección de grabados.