Inmerso en la Andalucía de la luz y lindando con el Parque de Doñana, paraíso de aves y uno de los más hermosos lugares de Europa. Un privilegiado emplazamiento, entre la Aldea del Rocío y la playa de Matalascañas, 50 kilómetros de arenas blancas en el litoral más bello y salvaje de la costa española. En la marisma onubense espléndida finca dedicada al cultivo del naranjo, con sus fuentes y albercas, sus antiguos corrales transformados en jardines y sus porches repletos de geranios, permite disfrutar del cálido clima de Andalucía en cualquier época, en un ambiente acogedor aunando tradición y comodidad para conseguir una estancia casi como en su casa. Un refugio de paz y descanso y el lugar ideal para los amantes de la cultura y la naturaleza en un terreno privilegiado para montar a caballo. Bosques de pinos, eucaliptos y alcornoques, playas, dunas, marismas y caminos de arena que llevan a El Rocío, con programas a caballo o en coches de caballos organizados con el mayor esmero.